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Víctor:
No es mi opinión, es la de Cristo. No es el "gerardismo", es el Cristianismo; y por supuesto que lo salido de Su boca es LEY, no opinión.
Pienso que las dos preguntas que planteas han quedado debidamente contestadas en mi escrito anterior. Sin embargo voy a exponerlas para ser mas explícito:
1era.- Jamás podría aceptar un divorcio, pues excede a mi arbitrio volitivo; digamos que a mi jurisdicción personal. Es facultad exclusiva de Dios. En esta hipótesis yo ya habría agotado mi voluntad al respecto, cuando acepté casarme; incluso aunque también yo deseara el divorcio.
2da. Efectivamente, todo aquel que ha contraído nupcias eclesiásticas conforme a la Santa Madre Iglesia, si se separa y contrae nuevas nupcias, irremisiblemente vivirá en adulterio; y consecuentemente se condenará, si subsiste en su error hasta su muerte.
No es mi opinión, es la de Cristo. No es el "gerardismo", es el Cristianismo; y por supuesto que lo salido de Su boca es LEY, no opinión.
Pienso que las dos preguntas que planteas han quedado debidamente contestadas en mi escrito anterior. Sin embargo voy a exponerlas para ser mas explícito:
1era.- Jamás podría aceptar un divorcio, pues excede a mi arbitrio volitivo; digamos que a mi jurisdicción personal. Es facultad exclusiva de Dios. En esta hipótesis yo ya habría agotado mi voluntad al respecto, cuando acepté casarme; incluso aunque también yo deseara el divorcio.
2da. Efectivamente, todo aquel que ha contraído nupcias eclesiásticas conforme a la Santa Madre Iglesia, si se separa y contrae nuevas nupcias, irremisiblemente vivirá en adulterio; y consecuentemente se condenará, si subsiste en su error hasta su muerte.